Aqui estamos, aqui estoy muda ante la imposibilidad de la plenitud.
Amor y dulzura, dice cafeta. Amor y dulzura. Escribí esas palabras sobre mi escritorio y las pegue con diurex hace meses. Amor y dulzura es lo único que quiero para mi vida... fuerzas afectivas, conflicto, estéticas y herramientas relacionales.
Pero en la fotografía del alma siempre aparece como síndrome de un fotochopazo de cuarta, la palabra FAIL.
No puedo, no podemos. ¿Cómo chingada madre vamos a caminar a la utopía social sino podemos ni llegar a tener alguien a quien amar?
O tenemos. Pero las relaciones, todas, todas, de una u otra manera son un fracaso.
La soltería es un fracaso. El matrimonio es un fracaso.
Las políticas libertarias que tratan de cancelar los sistemas heteronormativos proponen programas relacionales distintos, prometedores y desafiantes... pero en el fondo me temo que también fracasan.
La humanidad no tiene otro destino que errar -de error y de errabundeo-. La humanidad se cae. Mi humanidad se cae a trozos cada vez que fracaso.
Dijo Vargas Llosa que la universidad debería preparar a los humanos para enfrentar la infelicidad. Un hombre viejo y exitoso que ve la muerte cercana no nos dice que deberíamos prepararnos para ser felices... no. Debemos afrontar no inevitable, la infelicidad.
(Obviamente estoy de grinch, y probablemente este texto no es mas que un pobre y básico intento de pesimismo de cuarta: FAIL)