viernes, 26 de febrero de 2010

la esposa y la otra

Con la revolución sexual de los setentas, han pasado cosas en la vida cotidiana de las personas que nos han beneficiado sustancialmente. Por supuesto el feminismo, la liberación gay y la formación de una teoría queer incluyente y plural son unos de los avances mas significativos. Otros -que han beneficiado a hombres y mujeres sin importar sus preferencias sexuales- son el cuestionamiento de ideas opresoras como la virginidad y la castidad, la formación de familias alternativas, la despenalizacion de practicas sexuales como la sodomía, la no censura a la masturbación, el crecimiento masivo de las diferentes industrias sexuales (pornografía, juguetes eróticos, literatura, lencería y moda, bares y antros, etc.), la popularizacion del divorcio y el cuestionamiento a la institución del matrimonio y su estructura patriarcal y monogamica.

Sin embargo, si bien la liberación sexual es ante todo un pensamiento y un programa político, cuyo objetivo es el desmoronamiento de los sistemas de poder patriarcales misoginos y heterosexuales, esta claro que también esta liberación ha generado la rápida reconfiguracion de dichos sistemas opresivos de poder en el entorno de las relaciones humanas.

Es decir, la mirada masculina machista ahora goza de la liberación sexual para su reempoderamiento. Esta claro que para los nuevos hombres "liberados y liberales" sigue habiendo un patrón de conducta opresiva, en el que la mujer puede ser vista o bien como "la esposa" o bien como "la otra".

"La esposa" deberá ser intelectualmente mucho mas sofisticada, lo suficiente para decorar la casa, platicar con los amigos del trabajo y cuidar su salud y la de la familia. Ella deberá trabajar y ser medianamente exitosa -no mas que el marido, pero no mucho menos-, deberá ser buena amante y con ella se compartirán las ternuras y las caricias. Ella es quien resuelve todo en la vida cotidiana: la comida, pagar el cable y el internet, llevar a los hijos, pagar las tarjetas de credito, ir de compras, regañar a la trabajadora domestica, ayudar a los niños con sus tareas, agendar las citas, comprar los regalos para los compromisos familiares.

Ella se ha emancipado en tanto que es independiente económicamente y es una suerte de "igual" con su pareja, pero esta condenada al doble de trabajo y probablemente, su validez como pareja se refiere mas a la imagen y la comodidad que al amor.

"La otra" en cambio, es aquella en donde la mirada masculina misogina se acrecenta en mayores dimensiones. La liberación sexual permite la existencia de esta mujer en el contexto social -los amigos saben y comparten aventuras, no hay una reprimenda moral a esta conducta-. Sin embargo, esta segunda mujer -que puede ser desde una pareja estable hasta una teibolera desconocida, una prostituta o una "scort"- es "liberal" en tanto que vive una vida sexual mas intensa, pero siempre en términos de la mirada masculina. Nunca se trata del placer que ella pueda sentir, sino de encumbrar el poder del otro. Ella siempre esta atrás, su papel es el de no tener una dignidad, un nombre.  Ella siempre esta dispuesta al sexo, pero la emotividad debe ser suplicada, pues el hombre liberado ha dejado muy claro que nunca va a dejar a la oficial. La valía de ella no esta en el trabajo ni en la conversación: esta en la tanga y el lápiz labial.

Entonces, encontramos que muchas veces, en vez de tener una sociedad que esta en pleno contacto con sus sexualidades y con sus emociones, tenemos una sociedad en la que el 99% de la pornografía se produce para el ojo masculino (heterosexual u homosexual), en donde la prostitución y la trata de personas casi siempre involucra a mujeres de clase baja que son humilladas, explotadas y esclavizadas, en donde "el otro" no es una expresión común y la infidelidad femenina es muy escasa y muy reprobada...

5 comentarios:

Salma Anjana dijo...

Me resulta tan serio esto... me llega tan directo que no sé ni qué decir... pero quisiera gritar algo... ¡cómo quisiera gritar algo!

Larisa Escobedo dijo...

gritemos, carajo!!!

olga dijo...

esta es la primer visita de olga al blog...

Las Horas dijo...

Intenso Lars, esto de ser una mujer según el hombre es algo muy duro y triste. Es esa concepción que se tuvo (o se tiene) de que no eres nada si no tienes padre o esposo... si no ¿mujer de qué eres? Apenas hablaba con una chica muy interesante y me comentaba lo dificil que le ha sido crearse una identidad feminina al menos frente a ella misma, eso me dejó pensando. Ser el "angel in the house" o la "fucia del rey", en efecto, dan ganas de gritar.

Guergana Tzatchkov dijo...

sí... eso de la otra. y esas dos opciones que te hacen pensar que efectivamente están más liberadas las mujeres ahora, pero no.

lo he visto tantas veces ya.

qué triste.