jueves, 11 de febrero de 2010

sobre ciertos amores

Con la edad, la gente habla menos de sus historias de amor. Poco a poco se acaban las conversaciones de horas con la mejor amiga dándole mil vueltas a la historia.  Los fracasos no son dignos de contarse y las relaciones largas son demasiado complicadas para compartirlas. Cada persona va guardando en su corazón la montaña de dolores y alegrías que cada beso le ha dado.  

Los datos son pocos: estamos dating, ayer nos cojimos, me encanta, no me ha hablado desde hace un mes, ya me dio hueva, estamos en otro canal.

Los amores se van contando por tiempo. Son mas importantes aquellos con los que duramos mas años. Los otros son insignificantes, innombrables. Como empujones en el metro, intensos en el momento, se borran apenas unos segundos después. Cada quien sigue con su vida. 

Me gustan esos amores. Esos que no fueron nada. Un cruce de miradas en el metro. Un fin de semana en la playa. El amor que nunca fue confesado y que se quedo en un mail escrito y borrado mil veces. El amor fracasado y ridículo. El acostón multiorgasmico y el acostón frustrado. 

El deseo profundo y desesperado por ella. La voz retumbando en la cabeza. La sonrisa del novio de la secundaria. Su olor a adolescente todavía en mi memoria. 

Cómo hacemos para sobrevivir con tantos y tantos aujeros en el alma? Cómo logramos ocultar y seguir? cómo podemos seguir enamorándonos una y otra vez. 

8 comentarios:

Violeta Vázquez-Rojas dijo...

Hoy vi a la última persona que me empujó en el metro. Fue un empujón fuerte, intensísimo, aunque no hablé de él tanto porque qué caso tiene, ya con esta edad, hablar de estas cosas.

Fue bueno verlo después de varios meses, porque me di cuenta, a pesar del dolor que me causaba su recuerdo, de que tenía la cara mismísima del desamor: ese pariente cercano, tan familiar, tan siempre presente.

Y no, por más que lo busqué en la mirada, en la voz, no era el amor que yo recordaba. Qué tristes son esos amores que no fueron nada.

Salma Anjana dijo...

Sobrevivimos y lo que es peor... nos encanta. Por eso caemos en lo mismo una y otra vez. Y de antemano sabemos que acabaremos con otro hueco en el corazoncito, pero no nos cansamos de entrarle.

Quién sabe por qué será... pero ¡que siga siendo!

Saludos.

Las Horas dijo...

Lars... no sé si ahora me das esperanza o me la cortas... JO, será que al pasar el tiempo dejaré de darle vueltas a las cosas??? Suena bien, suena lindo, pero también algo decepcionante (ya ves que soy rosa-dramático) pero de cualquier forma es bueno saber que después de la primera tanda de desamores no pasa nada, como dice Julianne Moore (en no recuerdo qué película) “Sientes que te vas a morir, pero no pasa, sigues viviendo y eso es lo doloroso”.

Saludos. Que te mejores.

Larisa Escobedo dijo...

tienen razon amigos. son tristes estos amores, pero tambien nos encantan. no morimos de amor. vivimos de el. un beso a violeta, a salma y a mi querido lucio.

Sweet and Tender Hooligan dijo...

mas vieja me hago mas hablo del amor del sexo y de la rebelion

Jorge Ampuero dijo...

Para mí sólo existe un verdadero amor, el último.

Saludos.

Javier Moro dijo...

Saludos Larisa. Que bonito texto y que interesante reflaxión. Cómo podemos vivir? No sé, porque a veces esos vacios parecen los últimos que podemos resisitir. Pero lo cierto también es que mientras más viejos nos hacemos los huecos, los vacíos ya no son ( o ya no parecen ser) tan grandes.
El dolor del amor: un gran tema de reflación.
Un gran abrazo

Runny Yoke dijo...

doy juevos al amor